A estas alturas, decir que Internet lo ha cambiado todo es una obviedad, un hecho tan evidente y que tenemos tan asumido que ya casi ni nos planteamos el cómo o el por qué. Casi.

Internet evoluciona, crece, se expande y llega a lugares y dispositivos que hasta hace no mucho permanecían desconectados. El ocio, las relaciones interpersonales, la comunicación, el trabajo, el consumo, la formación. Todo se ha visto alterado en mayor o menor medida por la revolución digital.

Sin embargo, hablar sobre esta revolución parece reiterativo, evidente, casi anticuado. Hasta hace no mucho nos preguntábamos por qué conectar “cosas” a Internet. Hoy, con el Internet of Things, nos preguntamos por qué no hacerlo.

El sector retail es, sin duda, uno de los que más cambios ha experimentado y en los que el IoT ha sido más disruptivo. La digitalización de los procesos ha abierto la puerta a nuevos modelos de negocio, ha puesto en marcha nuevos mercados y atrae a nuevos clientes.

¿Pero de qué hablamos cuando asociamos Retail e IoT? ¿Qué cambios se han propiciado?

 

Empezando desde el principio

La cadena de suministro supone la mayor parte del coste total de un determinado producto o servicio, motivo por el cual las empresas buscan perfeccionar y optimizar todas sus partes. La llegada del IoT significa replantear casi por completo su funcionamiento, desde el origen del producto hasta que finalmente se pone a la venta. Actualmente se trabaja en obtener el máximo posible de datos estratégicos gracias a dispositivos y sensores especializados. La localización, monitorización y el análisis se hacen en tiempo real y ahora se conoce el estado de un producto en cualquiera de sus etapas, lo que permite optimizar los procesos, modificarlos o mejorarlos y evaluar los problemas que puedan surgir.

En las fases tempranas de la cadena se monitoriza la fabricación, el inventario y el envío, por lo que la cantidad de datos recogida puede ser abrumadora. Es necesario saber analizar e interpretar toda esa información en bruto, pero los tradicionales sistemas centralizados de procesamiento y almacenamiento de datos son cada vez menos aconsejables, sobre todo en un entorno en el que quedan registradas nuevas entradas, dispositivos y usuarios de manera continua.

Por eso, las metodologías basadas en Edge Analytics y la utilización de algoritmos descentralizados como Blockchain son cada vez más la opción que hay que tener en cuenta. El procesamiento distribuido de datos tiene más sentido en un ecosistema IoT, ya que está formado por miles de dispositivos con su propia capacidad de cálculo y almacenamiento. Se trata, en definitiva, de sustituir potentes (y caras) máquinas centralizadas con gran capacidad de procesamiento, por una red de dispositivos que, en conjunto, pueden igualarlas o incluso superarlas.

 

Experiencias en el punto de venta

La última fase de la cadena de suministro, aquella de la que forma parte el cliente, también está sucumbiendo al imparable avance del Internet de las Cosas, sobre todo de cara a conseguir una experiencia de compra personalizada, armónica y sin sobresaltos. El desarrollo de estrategias de marketing omnicanal efectivas cobra una importancia cada vez mayor para las marcas.

El geomarketing y los servicios de localización integrados en los dispositivos móviles, wearables y en el propio interior de los establecimientos, permiten recoger una importante cantidad de datos de los clientes y conseguir una mayor precisión a la hora de predecir su comportamiento o hacer recomendaciones de compra.

Muchas tiendas físicas instalan sensores en los lineales y expositores con la finalidad de elaborar mapas de calor, identificar picos de demanda o de conocer el inventario en tiempo real (incluyendo el out of stock), pero los mayores esfuerzos se centran en diferentes tecnologías indoor destinadas a recoger datos útiles de los usuarios. Ya es habitual encontrar en zonas comerciales sistemas de seguimiento y monitorización como los beacons, las balizas Wifi, los sistemas RFID o la tecnología NFC. Esta “construcción” de perfiles puede utilizarse también para generar campañas en tiempo real u ofertas exclusivas y personalizadas, basándose simplemente en historiales de compra.

 

 

El E-commerce de las Cosas

Autonomía y automatización. Los dispositivos conectados al IoT serán capaces, con el tiempo, de ser autosuficientes a la hora de realizar pedidos por nosotros. No será necesario sentarse frente a un ordenador y entrar en la web de una tienda online para realizar un pedido. Si nuestra nevera, basándose en nuestros hábitos alimenticios, detecta que nos quedaremos sin algún producto antes de lo previsto, el pedido podrá hacerse automáticamente y según unas pautas preestablecidas.

Este tipo de comportamientos son una fantástica noticia para el e-commerce, no tanto para las “tradicionales” tiendas online que conocemos hoy en día y que no sepan adaptarse. La demanda ha crecido, y la oferta, en consecuencia, también. El usuario no quiere perder el tiempo teniendo que elegir entre, literalmente, miles de productos. Quiere recomendaciones, quiere que encajen con sus gustos y busca que se lo pongan fácil para poder centrarse en lo que de verdad le importa.

Los datos de uso y navegación de los usuarios también pueden servir para que un e-commerce sea capaz de crear una experiencia mucho más personal. Los smartphones son un pilar fundamental dentro de este contexto. Nuestra ubicación, los lugares que visitamos, los escaparates ante los que nos paramos, pueden decir más sobre nuestros hábitos de consumo que nosotros mismos, información valiosa para cualquier e-commerce que podrá centrarse realmente en su mercado objetivo.

Es fundamental saber adaptarse a las nuevas necesidades de clientes y consumidores, que hoy por hoy tienen más opciones y reciben más estímulos que nunca. La demanda crece y cada vez es necesario ser más expeditivo y rápido en ofrecer el producto adecuado en un tiempo cada vez más ajustado.

En el ámbito B2B, las empresas solicitan cada vez más este tipo de productos. Además, deben formar parte de soluciones integrales en las que tengan cabida diferentes áreas y tipos de servicio. El IoT no debe ser considerado como una parte independiente del resto de tecnologías.